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El mensaje de Jesús transformó a sus oyentes de tal forma que reconocieron que verdaderamente El era el Hijo de Dios encarnado en un ser humano. Sin embargo no fue comprendido por los estudiosos y religiosos, a tal punto que confabularon contra El, hasta ser crucificado. Su Iglesia y seguidores se han multiplicado a través de los siglos y representan la esperanza espiritual y el mensaje con la fuerza moral que nuestro Creador diseñó para la vida y convivencia del ser humano. En la actualidad las sociedades claman, que sus líderes y los que aspiran a serlo, no solo pregonen sino que practiquen la ética y moral como base de conducción en sus círculos de influencia, principiando por su familia, trabajo, empresas, iglesia, debido a la responsabilidad social que desempeñan, cuando gobiernan, porque a mayor poder mayor responsabilidad. Sin embargo debemos preguntarnos: principios y valores, ética y moral basada en ¿ qué, quién o en dónde? Porque los principios y valores deben de tener apellido, pues pueden fundamentarse en premisas equivocadas, por ejemplo: Las bandas de malhechores tienen sus principios y valores; para pertenecer a ella se tiene que ser delincuente o algún político o empresario podría enarbolar que el fin justifica los medios. El Cristianismo tiene los principios y valores, éticos y morales correctos porque fueron inspirados por Nuestro Creador a los autores de La Biblia, que es el manual de nuestro fabricante. Aunque en Guatemala la redacción de la constitución inicia “ Invocando el nombre de Dios” en la práctica la desigualdad e injusticia es generalizada. Y no es cuestión de elegir un líder religioso, sino de un pacto social basado en la fuerza moral del Cristianismo, que ha demostrado su efectividad durante siglos, basada en el valor de: “ El principo de la sabiduría es el temor a Dios " 
La buena noticia es la ley de causa y efecto, siembra y cosecha: “ No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare eso también segará.” Gálatas: 6:7 Actualmente estamos cosechando lo sembrado anteriormente, pero esta ley espiritual también funciona para adelante, lo que sembremos hoy cosecharán nuestra futuras generaciones.En estos tiempos de crisis, desesperanza y caos, Cristo es la respuesta. Propongamonos redactar un pacto social, basado en la fuerza moral del Cristianismo, para que los ciudadanos puedan reconocer interiormente su incapacidad de vencer al mal si no es con la fuerza espiritual, y que ese poder individual, se colectivice como una nación que vive en paz y desarrollo. Y para información de los incrédulos, nosotros sabemos que Dios es el autor de los milagros. |